LO QUE NO SABEMOS DEL VERSO
¿Y QUIÉN SOPLA por fin
estos versos?
Dime
¿qué luz itinerante los lleva?
¿Quién teje
las sílabas del mundo?
A estos versos
¿qué fulgor invisible
los hace palabra,
qué brisa los
predica en la voz?
¿Cuál sombra los sostiene
en el vacío de la hoja?
Y quién,
en la oscura caligrafía del asombro,
los hace constelación.
¿Quién sopla estos versos?
Dime
escuchante
¿quién murmura sobre éste
y se borra enseguida?
Como una canción que se traga otra
Como el instante traza eternidades
¿quién sopla en estos versos
el mismo verso?
DE LA BRISA
SIN PARIENTES en la tierra
la brisa se pausa en tu silencio
Partitura
Mil idiomas para gemir
Cielo que duermes
en las alas de los muertos
Desnudez tuya
Desnudez mía
Desnudez que haces girar el planeta
Todo lo que existe
Lo que es tocado
ha sido de la brisa antes
De ella y no de otro dios
Es la brisa lo que amas en mí
Y es ella bajo tu piel dibujando
Senos, caderas
La brisa canta tu voz y la mía
Es ella quien nos toca y no las manos
Ni tú ni yo
Es la brisa amor mío
Formándolo todo
Llenándolo todo
Borrándolo todo
Es ella y no otro dios.
(1)
NO ES FÁCIL volver de esos lugares donde la voz asila
¡Tanto se pierde al nombrarlos!
A todos nos cuesta
encontrar el camino que regresa
del eco al silencio
Sabemos que entre lo dicho y callado
hay dos cuerpos y una distancia
donde reposa lo perdido
Ten cuidado
No es fácil volver de la sequía
cuando la nombras
(2)
QUIZÁ tener cuerpo consista en hablar
y oírse sea lo indispensable
para ubicar los dos lados del cuerpo
Quizá siempre fuimos aquel horizonte quebrado
La piedra rasgada por dentro
El hiato disperso en la sangre
El cuerpo y la palabra
Es cierto,
la gresca es por no morir
en el instante equivocado.
(3)
DIGO, me desdigo
Y siempre así
Lo que hablo me separa
Todo lo que nombro me incorpora a su silencio
Me hace disperso
¿Habrá cruz más impía?
Palabra
Cuerpo mío
que del negro resplandor
y de la oscuridad
incandescente llegas,
te zambulles en los pozos de arena:
Trata de ser como yo
no me lleves al envés
del camino
no me traiciones
Digo y me desdigo
En el aquí en lo remoto
Palabra y cuerpo en orillas opuestas
Como estar
rasgado por dentro.
(4)
NO VEO la hora en que la brisa ate mis contrarios
Al que va con el que queda
A quien deja el grito
Con su otro que sigue gritando en el eco
Lo que es fisura y raudo de esta voz
¿Habrá un licor que cure las distancias?
No veo la hora en que se unan mis contrarios
Que venga la brisa
y cure este verso
que lo mismo
me encierra y
lo mismo me echa
(5)
¡ ME PIERDO TANTO al nombrarme!
Nadie regresa de su grito
Cuesta mucho no quedarse
crepitando en la apartada resonancia
difícil es volver de esa lejanía que es la voz
Cuesta mucho mantenerse unido
en el disperso amanecer de los nombres
Nadie regresa del grito
Nadie vuelve
Nadie
(6)
MI HORIZONTE quebrado
¿Cuándo te pusiste tan viejo?
¿Cuándo se callaron tus ríos?
Ocre es el viento que ahora canta
desde el palo seco tus églogas
mi horizonte pretérito
tan solo en tu vasta sed
tan inmenso en tu tristeza
Yo no te nombraré ayer
No diré adiós
Pongo mi pecho contra el tuyo
entierro este latido
en el aleteo de los pájaros
que ya no emigran
los que te acompañan
y te hacen luna
y fingen llover
(7)
SE HA IDO
Más allá y muy adentro de sus nombres
Él no era nada sin su voz idólatra
Sin el grito vagamundos
No está
Ha dejado el canto en otra partitura
Viaja pero sin su vida a cuestas
Ahora es él quien deja atrás el porvenir
Se ha ido con su colección de nombres en la mochila
Suena pero
no es él
Le ha crecido monte en la voz
Viajero sigue adelante contra la noche
y no detengas tu palabra en el verano
De Bajopalabra 2004
ÍCARO
HAY UN hombre cayendo
constantemente
en el ascenso del pájaro.
Es cierto
Hay, en el canto del pájaro,
en su aleteo infatigable,
un hombre tocando fondo
Pero nunca ocurre lo contrario
Cuando el pájaro
expande
su
ausencia
y
como
puño
cerrado
encuentra
el
polvo
o
se detiene de golpe
para siempre en su sombra
Nadie sube
Nadie cae
otra vez
Todo se porta inmóvil
como la
V
E
R
T
I
C
A
L
I
D
A
D
[TIERRA SI ME HABLAS…]
Lima, 15 de agosto 2007
TIERRA, si me hablas yo te escucho
La zanja en la roca
El color sepia
La sed en el polvo
la temperatura injusta
Tierra, si no te callas
La mala cosecha
Los hombres dormidos
La casa en ruinas
El olor a hembra
La arruga, la sordera
y la luz escombro
Tierra, si tu sonido es puro
La huella del río
La llaga en la pierna
El perfil de la sombra
El surco en la garganta
El hueco en el camino
(tembló y colmóse todo en tu pisada)
Yo te creo
La pluma huérfana
La palabra destino
El fósil, la mueca
cicatriz
El golpe en la mirada
El epitafio
en fin
lo que no está
esto que sobra
Tierra si me hablas
te escucho
De Postal de Sequía 2009
sujetoalmado
domingo 14 de agosto de 2011
miércoles 23 de febrero de 2011
Ars Político
1
Si algo le importara al hombre moderno vivir bien, mediríamos con más atención el Producto Interno Bruto del saber, de la sensibilidad,
el entusiasmo, de la imprescindible belleza,
del vigor creativo, de la contemplación,
del alma, de la ternura, el ingenio y el placer.
Si la producción estuviese supeditada a las leyes del arte y el mercado a la naturaleza.
Si del crecimiento y la acumulación de experiencias dependiese todo el capital para la realización del mundo, y no hubiera en él otro objeto del poder que serse. Si de la especulación filosófica y la explotación de los imaginarios dependiera el confort. Y la existencia fuese un imperio sobre la muerte y no la triste Colonia de las cosas que ahora es. Si hubiese un Ministerio de la Poesía que aboliera la pragmática
de los fines y los medios y restituyera como un todo la esperanza. Si del amor se ocupase la tecnoburocracia que hoy mueve a la industria militar. Si no tuviera sentido que la vida no tenga sentido y se decretara la emergencia lúdica de una buena vez. Si en lugar de Bolsa
de Valores tuviéramos más valores y menos bolsas; ¿cómo sería? Los países más grandes se caracterizarían por la apertura de fábricas de
arte, franquicias literarias, corporaciones humanistas. El desarrollo se mediría en términos éticos. En las escuelas se enseñaría a sentir
y no a obedecer. En la televisión se incitaría a crear y no a imitar. Los cerros de las ciudades estarían hacinados de flores. Y la palabra trabajo sería un eufemismo de la palabra pensar.
En las licorerías sólo se venderían libros y a menores de edad, ellos andarían por ahí en la ciudad sin muros, ebrios de Whitman,
de Rimbaud, de Vallejo y Juan Calzadilla,
junto a sus abuelos.
2
En todo caso, la transnacional más poderosa sería la música: del Tamunangue a Bach,
del rock al seis por derecho, de la tonada
a la ópera, se globalizaría así la costumbre de estar alegre. Y las guerrillas (siempre las habrá) serían justificadamente estéticas. Lo que hoy conocemos como maquilas no serían sino talleres de escultura y diseño al aire libre,
sus obreros, alienados por la mística imponente del paisaje no fabricarían cosas para vivir sino causas para no morir tempranamente.
Los niños de Centroamérica trabajarían como ahora, pero con recompensa, en la producción de metáforas en serie. Entonces tu Cajita Feliz en lugar de veneno, traería poemas de cadáveres exquisitos. En el mundo gobernado por la transparencia del arte y no por la prepotencia
de los objetos, los imbéciles, los violentos,
los codiciosos serían especies en extinción.
Para compensar el exceso de pájaros,
las chimeneas de las zonas industriales echarían oxígeno al cielo. Finalmente, en lugar de lucir
el cadáver desnudo de Cristo colgaría un Picasso, un Reverón a lo sumo un Guayasamín en las iglesias. Los templos serían talleres literarios y en lugar de Aquino citarán los Curas a Lautremon “la biblia se escribe entre todos”. Entonces, crear y creer no serían momentos distintos de la fe, sino el Ars político para reinventar al hombre. Y así sea.
Si algo le importara al hombre moderno vivir bien, mediríamos con más atención el Producto Interno Bruto del saber, de la sensibilidad,
el entusiasmo, de la imprescindible belleza,
del vigor creativo, de la contemplación,
del alma, de la ternura, el ingenio y el placer.
Si la producción estuviese supeditada a las leyes del arte y el mercado a la naturaleza.
Si del crecimiento y la acumulación de experiencias dependiese todo el capital para la realización del mundo, y no hubiera en él otro objeto del poder que serse. Si de la especulación filosófica y la explotación de los imaginarios dependiera el confort. Y la existencia fuese un imperio sobre la muerte y no la triste Colonia de las cosas que ahora es. Si hubiese un Ministerio de la Poesía que aboliera la pragmática
de los fines y los medios y restituyera como un todo la esperanza. Si del amor se ocupase la tecnoburocracia que hoy mueve a la industria militar. Si no tuviera sentido que la vida no tenga sentido y se decretara la emergencia lúdica de una buena vez. Si en lugar de Bolsa
de Valores tuviéramos más valores y menos bolsas; ¿cómo sería? Los países más grandes se caracterizarían por la apertura de fábricas de
arte, franquicias literarias, corporaciones humanistas. El desarrollo se mediría en términos éticos. En las escuelas se enseñaría a sentir
y no a obedecer. En la televisión se incitaría a crear y no a imitar. Los cerros de las ciudades estarían hacinados de flores. Y la palabra trabajo sería un eufemismo de la palabra pensar.
En las licorerías sólo se venderían libros y a menores de edad, ellos andarían por ahí en la ciudad sin muros, ebrios de Whitman,
de Rimbaud, de Vallejo y Juan Calzadilla,
junto a sus abuelos.
2
En todo caso, la transnacional más poderosa sería la música: del Tamunangue a Bach,
del rock al seis por derecho, de la tonada
a la ópera, se globalizaría así la costumbre de estar alegre. Y las guerrillas (siempre las habrá) serían justificadamente estéticas. Lo que hoy conocemos como maquilas no serían sino talleres de escultura y diseño al aire libre,
sus obreros, alienados por la mística imponente del paisaje no fabricarían cosas para vivir sino causas para no morir tempranamente.
Los niños de Centroamérica trabajarían como ahora, pero con recompensa, en la producción de metáforas en serie. Entonces tu Cajita Feliz en lugar de veneno, traería poemas de cadáveres exquisitos. En el mundo gobernado por la transparencia del arte y no por la prepotencia
de los objetos, los imbéciles, los violentos,
los codiciosos serían especies en extinción.
Para compensar el exceso de pájaros,
las chimeneas de las zonas industriales echarían oxígeno al cielo. Finalmente, en lugar de lucir
el cadáver desnudo de Cristo colgaría un Picasso, un Reverón a lo sumo un Guayasamín en las iglesias. Los templos serían talleres literarios y en lugar de Aquino citarán los Curas a Lautremon “la biblia se escribe entre todos”. Entonces, crear y creer no serían momentos distintos de la fe, sino el Ars político para reinventar al hombre. Y así sea.
martes 4 de enero de 2011
2011 y el viaje a Orlando Araujo (I)

1
Adopté de un amigo una tradición hermosa: inaugurar el año con un libro. El rito consiste en elegir con astucia e intuición la lectura que más convenga al sino predilecto. Esto te obliga a conectarte con tu verdadera angustia, y, por supuesto, con lo mejor de tu memoria. La lectura debe ser poderosa y agorera, profunda, inagotable; pues, según la creencia, ésta marcará el devenir. No es importante la puntualidad siempre que nos anticipemos a la luz. Cada año un libro nuevo, una página distinta. Da igual el género. Se trata de fabricar con palabras un escudo, una fe, un lugar para demorar el alma.
2
Este primer día del año se anunció recio. Una ráfaga de viento oscuro, frío, me recordó la desgracia de no tener alas. Tras él, la lluvia lenta sobre el humo aún tibio de la pólvora. Primero de enero. Como en el Génesis, los hombres duermen exhaustos, Dios habla solo. Yo me adelanté con el “Viaje a Sandino” entre las manos. Abrí mi escudo con Carta de Nicaragua a Dios leí a Orlando Araujo y fue como decirle al viento “¡Conque tú eres el 2011! Te estábamos esperando”.
3
En 1985, dos años antes de morir, Orlando Araujo celebró un encuentro con la inmortalidad allá en San Sebastián de Yalí, Nicaragua, en plena guerra del pueblo. ¿Por qué escogí este libro justo ahora? Vienen días como los que vivió el poeta en Centroamérica. Así de graves y de bellos. Y esta Biblia que es el Viaje a Sandino fue escrita desde el ángel caído, el intelectual, el poeta nostálgico, el soldado viejo; para nuestro instante heroico, para nuestro minuto de pelea. El Orlando puro que enfrentó a los Contras con su vida; a Dios con su palabra, no eludió su íntimo combate, a él fue desarmado y solo, con el espejo de su fe. Él fue otro Cristo en la trinchera y escribió sobre la tierra la estatura del grito y la canción. Fulguraciones que a veces dan los hombres de niebla. Testimonios del miedo, del frío, de la esperanza. Su palabra está escrita desde la mujer amada, el retrato del hijo, desde el futuro de lo perdido. Desde la misma piedra donde lava el uniforme y amola el cuchillo. Nos llega de la prehistoria o el presente indestructible. Desde el idioma de las ramas con sus instantes de angustia y de sosiego. Es una Biblia hecha de verdades porque los viajes no mienten. Biblia de combate para defender la patria y la belleza y otras pertenencias del pueblo. Palabras escribiéndose por dentro, como los ríos que se inventan su destino. Como los ríos que tampoco mienten. Orlando los imitó siempre desde el disparo, el argumento o la amistad. Desde las montañas de la ternura el muchacho hecho en Calderas con el barro de un paraíso mal repartido, declara la guerra a la guerra. Yo escogí su palabra para el 2011 y heredé un fuerte inubicable. Escogí el canto que no existe todavía. Aposté a la vida que sólo vive en el campo de batalla, y que está en riesgo, en combate y a la espera. Lo escogí porque, en definitiva, lo digo con él: este libro no es un libro, sino un testimonio de amor buscándose a sí mismo. De allí resultan lo fragmentos más hermosos para librar este tiempo en que la revolución nos pone a prueba y que, exceptuando la borrasca inicial, no será ni lírico ni manso para el pueblo. Comparto con ustedes algunos fragmentos que me sirven ahora de alma y de escopeta:
De Viaje a Sandino
***
Nicaragua es Nicaragua bajo el peso y la culpa de Dios, un desconocido habitante de los cielos. Jesús, el Cristo, liberó por dentro al hombre ¿Qué Papa ha liberado si quiera una aldea?
***
¿Cómo puede uno llegar al fondo de la vida si no sabe nadar en sus aguas?
***
Hay sol y viento y vida y pájaros cantando, hay revolución y amor, todo lo demás es destructible, como la ruinas.
***
Supe arriba, en el norte, en Yalí, de la muerte de Alí Primera, el cantante revolucionario, en un terrible accidente. Le dije a Teresa quién era él y en esa piedra que parece el escritorio de Dios lloramos juntos.
***
Me siento triste y solo y con miedo, si junto las tres cosas nadie podrá matarme.
***
Han muerto muchos y ellos viven en la sangre de nosotros. Allí los llevamos y van a seguir viviendo, que no se me atraviese nadie por delante, llevo conmigo demasiada riqueza. Va conmigo la revolución y estamos muy enamorados. Va conmigo y no hay muerte sino vida.
***
Reagan es la verruga del mundo y la Thatcher, el cáncer de la vida. Juntos andan jodiendo a Nicaragua.
Seguro que si los dos se acostaran no harían el amor sino la muerte.
***
Escribir es acompañarse, como alargar las manos y las uñas en lirios que van brotando y saliendo de ti y se devuelven para cubrir tu desnudez.
He dado al aire mis palabras y he sufrido, si no van juntas con el dolor y el amor y el odio, son piedras las palabras, duelo adentro.
***
Sé bien que todo en mi mano es la palabra, en mi mano y en la vida, pero si no juego la vida, mi palabra no tiene sentido y andará por allí colgando de garfios archiveros ¡No!
***
¿Por qué disparan tanto de lado y lado? Es malgastar un metal y unos recursos humanos y divinos que servirían para el techo de un pobre, o de muchos. Triste cosa.
***
Yo disimulo el miedo escribiendo.
***
Siento que un turbio lago se adueñá de mi corazón y siento un turbio corazón que me camina.
***
Yo hablo aquí muy cerca de la muerte, de otra cosa. Hablo de ciencia y un arte y una música y un mundo para todos nosotros, los condenados del cáncer de la vida, tan hermana de la muerte; porque no hay muerte ni vida ni existencia sólo hay ojos que se abren y se cierran, y el mundo se va haciendo cada día bajo luz y sombra y noche y albas flores con largas travesías entre el odio y el amor.
***
Carta a Dios
Mira, Señor, por mí, la luz que conozco.
Concédele a mis ojos el mundo que le has dado. Quítamelo de poquito a poco, te quiero conocer. Los viajes espaciales, las galaxias, las ciencias del barro, de tus semejantes, no sabrán dónde está tu residencia ni la divina judicatura del amor y del perdón. Sé que el amor, tu esencia, no es astro ni planeta, sino tú mismo por dentro y habitando el cuenco de uno mismo.
Yo te llevo en la palma de mi vida y sé que me haces valiente sin yo serlo, y sé que me acompañas.
Tus ministros no entienden, es tu error, son tus criaturas.
Conmigo te equivocaste en algunas cosas, tú, lejano poeta del espacio. soy tan tuyo que voy conmigo y van conmigo criaturas tuyas que llevan, portan, corren y usan fusiles para defender tu reino, el de la libertad del hombre y de los pueblos.
Así fue en Venezuela y en tu América con Simón Bolívar, en la otra américa con Lincoln, en Cuba con Martí, con el Ché y con Fidel. En Nicaragua con Sandino, con fonseca, con Israel y con todos los caídos que alimentan el fuego de los que aquí luchan y mueren para seguir venciendo, aniel entre ellos, caminando tranquilo y fuerte ante leones.
Protégelos señor.
(Orlando Araujo. viaje a Sandino. Editorial El perro y la Rana 2010)
viernes 25 de junio de 2010
Obituario para Edwin López
¿Por qué imagino la muerte de Edwin López
un 12 de octubre, de viento agorero
A medio paisaje humedecido
A la hora exacta del Gallego?
¿Por qué se asemeja tanto
ese día al arribar de Carabelas?
Sepulcro que descubre
otro de cadáver de América?
¿Fue en octubre?
No.
Sin embargo
esa misma nube negra
ese hedor a pólvora
La misma mala sombra hubo en esta pequeña conquista
de su cuerpo.
Luto de octubre en los diciembres.
Quizá por los perros de caza
Por la mueca en los espejos
Porque apestaba a Reyes nuevos
Todas las balas de Colombia
en su cabeza
desangrando por la idea
volvió sin prisa
Me Pareció que fue un día de la raza
Cualquiera.
y que hubo fiesta
Ternera
Vallenato
cerveza
como en las indias, miseria.
Edwin con su melena rota
descendiendo, inubicable
por el agujero de su cuerpo
¿Por qué imagino
la noche triste, cuando pienso en ese día?
Y en verdad parece que es octubre siempre
Y que los 12 sube, Edwin a dictarnos los poemas
Lección de olvido… Solo de tierra?
Sube y es un puño que empuja
la luz en las velas
Golpe taimado en nuestra letra
¿Por qué te imagino
Así, Edwin
como un Atahualpa amotinado
en el destruimiento de América?
un 12 de octubre, de viento agorero
A medio paisaje humedecido
A la hora exacta del Gallego?
¿Por qué se asemeja tanto
ese día al arribar de Carabelas?
Sepulcro que descubre
otro de cadáver de América?
¿Fue en octubre?
No.
Sin embargo
esa misma nube negra
ese hedor a pólvora
La misma mala sombra hubo en esta pequeña conquista
de su cuerpo.
Luto de octubre en los diciembres.
Quizá por los perros de caza
Por la mueca en los espejos
Porque apestaba a Reyes nuevos
Todas las balas de Colombia
en su cabeza
desangrando por la idea
volvió sin prisa
Me Pareció que fue un día de la raza
Cualquiera.
y que hubo fiesta
Ternera
Vallenato
cerveza
como en las indias, miseria.
Edwin con su melena rota
descendiendo, inubicable
por el agujero de su cuerpo
¿Por qué imagino
la noche triste, cuando pienso en ese día?
Y en verdad parece que es octubre siempre
Y que los 12 sube, Edwin a dictarnos los poemas
Lección de olvido… Solo de tierra?
Sube y es un puño que empuja
la luz en las velas
Golpe taimado en nuestra letra
¿Por qué te imagino
Así, Edwin
como un Atahualpa amotinado
en el destruimiento de América?
lunes 12 de abril de 2010
Escribano
A Antonio Trujillo
Esto dijo:
-Siempre supe que en el fondo
de mis palabras no había sino viento
el eco de la brisa primogénita.
Heredé la voz de los desiertos
Así de borroso es lo que escribo
tibias palabras que se enfrian
en su tránsito terrero
Siempre supe eso
y que todo lo callado es viento quieto
caligrafía de la brisa materna
Heredé pues la tinta indeleble
Así de pasajera es mi oración
Palabras que se quedan
para enunciar su huida
Aire, apenas eso
Y con el aire vértigo
(viento con su instante de cuerpo)
Y también supe del primer verbo
fulgurando
con su nada por dentro
Esto dijo:
-Siempre supe que en el fondo
de mis palabras no había sino viento
el eco de la brisa primogénita.
Heredé la voz de los desiertos
Así de borroso es lo que escribo
tibias palabras que se enfrian
en su tránsito terrero
Siempre supe eso
y que todo lo callado es viento quieto
caligrafía de la brisa materna
Heredé pues la tinta indeleble
Así de pasajera es mi oración
Palabras que se quedan
para enunciar su huida
Aire, apenas eso
Y con el aire vértigo
(viento con su instante de cuerpo)
Y también supe del primer verbo
fulgurando
con su nada por dentro
viernes 15 de enero de 2010
de Álbum de familia
LA HISTORIA DE UNA FOTO MUY ANTIGUA
Empieza y termina así
con la vocal prendida en los ojos
y que antes de caer
vacila,
se esconde
hasta formar un círculo
perfecto en los labios
Porque una foto siempre
empieza y termina
con un alguien
detenido en el recuerdo
Sobre todo si es antigua
transcurre así:
un lenguaje de señas
blancas y gestos negros
Señas sobre un cuello desnudo
en la sombra
gestos desde una mano oculta
y le entendemos…
Hablan los retratos…
no del antes ni después
sino del mientras tanto
y todo lo que no termina de entregarse
Una foto muy antigua
es el deseo aplazado
el círculo eterno en los labios
Su historia es la de un amor
que siempre está
a punto de empezar.
AURELIO LUNA (FOTÓGRAFO)
Muy temprano
se viste de lejanía
Sabe que el mundo
posa
que anda posando en raro atuendo
para él
Demora,
también lo sabe
y que se viste de imagen para
andar entre los hombres
y que es su igual
Aprendió a escuchar eso,
el paso de la luz
la mirada de lo ausente
Eso,
a recibir la dádiva
apenas
No dice: “sonríe”,” levanta”, “gira”
Aprendió a esperar
el humano perfil del universo
como todos los mendigos de esta calle.
ARTE POÉTICA
De las palabras son
las primeras fotos
por ellas vimos la luz
y la sombra de la mano
escribiéndola
Son álbumes
estos libros
de su tipografía nos llega
la imagen verdadera
El blanco y negro
de la voz
(sus colores infinitos)
son de árbol y noche
existentes
No es una copia
lo que lees
Lo que ves es la efigie
cuando posa
ante su nombre
Del lejano vocablo
Nos viene la luz sonora
II
Aquí el tiempo es un lugar nombrado
y permanece
Del lejano soplo el manuscrito
Incandescente
De su gramática la ley
de retardar
lo ajeno
ANTIGUO RETRATO DE LOS PÁJAROS
No son las seis en 1925
Miles de pájaros
cruzan entonces
pero sólo uno sabe del tiempo
( es él quien envejece)
Eran muchos hasta hoy
exultando el último contorno
miro al que mira
sólo él lucha
los demás, apenas vuelan
Nunca serán las seis en 1925
Los veo a todos huir sin alboroto
y sólo el de la prisa
pregunta por nosotros
REVELADO
Lee la tinta de esa rama
No el ojo en el lente
(ve lo ciego apenas)
El incendio que está adentro y nos alude
No el flash
en el confín
Lee el futuro de este claro
no lo que incorpora
su temblor
La tinta apenas
no lo que se hace luz de tiempo
DOS VECES SEPTIEMBRE
I
1985
Frente a la cámara,
como se mira al destino
por última vez
Nunca se pudo borrar esa luz del rostro
La mueca de suspenso
El gesto resignado
que iba a ser eterno
II
2005
Ahora
frente al retrato del niño
se mitiga la indiferencia,
no el ardor
Absorto ante esa vieja luz
Inmóvil,
Ciego
como se mira la cámara por primera vez
SEGUNDO RETRATO DE LOS PÁJAROS
Da
a otro lado
ese aleteo
A otra parte su altura
A otro instante su deseo
Él y su estatua
él y su ausencia detenida
en cada ala un mismo destino arqueado
A otro vuelo nos lleva su impulso
Y no desaparece
entre los cuatro lados del cielo.
PETARE 1953
Están de nuestro lado, corazón
Los de mil novecientos cincuenta y tres
con su tarde lluviosa, desenfocada
También es nuestra su ventura
su farol , su calle escueta
No se marcharán ni nos iremos
El tiempo se detuvo a recordarnos
Así es mejor, corazón
No sea que los coja el infortunio
y nos olviden
Los de mil novecientos cincuenta y tres,
ya ves que nos comprenden
Están de nuestro lado, corazón
Desteñidos sin asombro
Y a favor de los ausentes
A DÓNDE VA QUE NO LLEGA …
A dónde va que no llega
el caballero
Hay buena luz para quedarse en el perfil
de cristofué a avemaría
¿cuál es su rumbo fijo?
Sostiene la brisa
sus pasos perdidos:
que no tocan suelo
que van pero desandan
Adónde
que nunca viene el pasajero
(quién le sirve en vano la mesa)
A qué lugar
con su prisa dormida en
el traje, con su brisa deslucida
su viudez
Dónde es que nunca llega
con el peso de la sombra
el último rumor de esta avenida
LA CASA VIEJA
A Laura Herrera
No se le caen los muros
según la sombra que derrama
Sigue en pie
Hay una paz que la sostiene caroreña
Es en esa líquida estatura
donde duerme el equilibrio de tus seres
No se viene abajo con su ruina
Una nostalgia la alza siempre
Erguida en tu mirada
la Casa allá en Carora
En pie
conversando de solares muy adentro.
NEGATIVO
Es de noche
en todos los faroles
de este pueblo
Oscuro
alumbra, su mediodía
Nocturna es la calle siempre
noche de su envés y persistencia
Toda luz es ciega
FIESTA EN ZORCA
Está cantando el paisano
y es su rostro lo que suena
Cantando en su Tiple mudo
Y no se queja
( la luz le desafina las cuerdas
la sombra vuelve y las tiempla)
Se ve el ruido alegre
de los años
en su estrofa
Está cantando el compadrito
con la voz acumulada y cancina
(Arqueando pecho y memoria)
Está cantando
en la última vocal eterna
y yo con la mirada
le hago coro.
ESCENA DE NADIE
Quién habrá puesto el ojo
a este instante de Nadie
(Cuando
la calle se va del hombre
no hay que mirar )
Qué buscaba el diafragma
en esa puerta abierta
en esa silla sin jinete
A quién apunta
ese primer plano
Dónde está la dama que no se asoma
a espiar lo que el balcón contempla
Qué hace aquí este retrato sin nosotros
Con quién posa la resolana
Por qué tanta belleza
despoblada
IGLESIA
I
Algo tiembla en esta foto
y no se ve
Es un decir de campanas lo invisible
Un recado de palomas
oculto en el azar
Algo pasa muy adentro de este margen
Una gracia ausente
Se mueve, se conduele
la piedra blanca que es la Iglesia
Algo le duele a la imagen
el eco de la luz
y lo reclama
II
Es copia apenas
Lo sabe
de su líquida existencia,
y de su Dios
está consciente
Tiembla, se tambalea
la raíz del santuario
Lo sabe
no es más que un instante
en el Taller del tiempo.
domingo 7 de diciembre de 2008
Apócrifo de Juan Sánchez Peláez
A una hora imprecisa sorbe el humo de mi pobre sopa ...
(J.S.P.)
Otro animal es la costumbre de ser hombre
y me devora entero su vigilia
Oficio apenas
de inhibirse bestia
taimando la erección adrede
Hábito ciego de perseguirse el rabo y persignarse
a veces. Asunto onírico la usanza.
Otro animal es y me soslaya de contarme
entre los míos,
el impuntual prodigio
de no ladrar por costumbre y tocar madera
Salvaje ha de ser
si me apellida el celo
Si al revés del ave me arrastra,
Si contra el anfibio me niega la gana
transeúnte
-el abrazo de los elementos-
Y me acuesta bocarriba
-costumbre feroz
de alumbrarme el credo
Sin costilla-
Otro es y me animalo
Al punto
Y me acostumbro todo
(J.S.P.)
Otro animal es la costumbre de ser hombre
y me devora entero su vigilia
Oficio apenas
de inhibirse bestia
taimando la erección adrede
Hábito ciego de perseguirse el rabo y persignarse
a veces. Asunto onírico la usanza.
Otro animal es y me soslaya de contarme
entre los míos,
el impuntual prodigio
de no ladrar por costumbre y tocar madera
Salvaje ha de ser
si me apellida el celo
Si al revés del ave me arrastra,
Si contra el anfibio me niega la gana
transeúnte
-el abrazo de los elementos-
Y me acuesta bocarriba
-costumbre feroz
de alumbrarme el credo
Sin costilla-
Otro es y me animalo
Al punto
Y me acostumbro todo
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