(...)
Soñé con un espacio informe, un paisaje anterior a Dios. Llevo días tratando de explicar esas imágemes. Comerciando con palabras y sonidos en busca de un vocablo traductor. Es inútil: no hay espacio en el lenguaje humano para ellas. En esto se nos parecen las palabras: no operan en contra de sí mismas.
(...)
Releo mis más recientes notas. De "Todos los instantes" a los "Cuadernos del Hastío" ha pasado una década. El resultado es deprimente: no he cambiado en nada. Me propuse reformar mi temperamento y a lo sumo he obrado en el estilo. Qué me importa a mí el estilo!. Mi viaje en la escritura ha sido la del rupestre al petroglifo.
(...)
De niño me divertía el ejercicio de agotar palabras. Mediante una repetición monótona, arrítmica y constante, me ensañaba horas enteras contra algún término, algún nombre o vocablo. Sentía un poder infinito frente a los adultos: yo vaciaba de sentido sus discursos. Irónicamente me he convertido en uno de ellos, impotente ante la fatalidad de mi lenguaje, he sido incluso instructor de literatura. Uno no puede traicionarse del todo. Por suerte vivir es anudarse al tiempo… el proceso demoledor de mi infancia es ahora la única forma de escribir que tengo a mano. Hay que escribir hasta ahuecar la lengua. Palabras sin sentido que nos reconcilien con la nada, eso precisa un creador. En mi caso, llenar un cuaderno con la palabra poema, líneas y líneas que pudieran ser horas, metros, toneladas de ese poderoso vocablo hasta que, vacío, se venga abajo. Y entonces sí, ante el escombro del lenguaje…sonar salvajemente …Ser ruido de extrañamiento.Voz antes del verbo. Este mi arte poética.
(…)
Padezco una encrucijada tremenda. Mi temperamento, violento, implacable, es similar al de un constructor. En permanente contacto con lo irreductible lejos de menguar se ha obstinado contra mi inteligencia sombría. Nada me es más antitético que el retrato de mi alma… puramente iconoclasta y disolvente. Hoy, como nunca, mi misión ante el espejo es la de votar en contra.
(…)
Quiero ser completamente Wilderiano ahora. Porque decir que el arte se nutre de su tiempo no explica nada. Es necesario admitir que el tiempo se funda en el arte. Que la rueda inventó al hombre y la imaginación no es sino un giro de la naturaleza , un mecanismo ciego de la creación. El tiempo sucede en la obra de arte, él es la fantasía tangible del lenguaje estético. Y el hombre su instrumento eterno.
(…)
Terminé “Del diario hastío”, una serie de anotaciones que he ido acumulando durante los últimos años. Lo de siempre: después de cada punto final me viene un desgano al alma. Derrota que conduce, más por avidez de un consuelo que por interés literrio, a la página blanca.De nuevo en la intemperie. A veces paso semanas esperando la enunciación. Esto explica y justifica tantos libros: todo comienzo desesperado deviene en esperanza ciega. Es mi ciclo.Un día ya no podré eludir la pregunta ¿Leerá alguien la palabra que busco entre tanta palabra perdida?
(…)
En el libro del Apocalipsis se dice lo siguiente: “…pronto será el fin de todo y habrá un nuevo cielo y una nueva tierra” Desde entonces y hasta los Utopistas el hombre ha demostrado ser un verdadero aficionado , no de la felicidad, sino de la idea de felicidad. Este exceso de imaginación que nos lleva a rechazar lo dado y buscar lo otro inexistente, es lo que nos convierte en un animal histórico.
(…)
Ante un cuerpo desnudo vamos a ciegas necesariamente. No con los ojos sino con el tacto copió el creador las formas primarias del universo. Tocar es el plagio original y no el verbo como pretenden los escribas.
(…)
La desgracia de un amigo de infancia me ha desplazado. Finalmente pude llorar. No reconocí un átomo de sal en mis lágrimas. Nietzsche llamada al nihilismo “ inquietante huésped”. Yo diría: apático pozo que me hospedas.
(…)
Los literatos se desgastan en dilemas (librescos por demás) Sobre lo nuevo… sobre lo viejo, la ponderación de estos estadios del lenguaje me tiene sin cuidado. Superar el círculo teológico, sustituirlo por la espiral que el primer hombre talló en la piedra. Para mi ancestro ir hacia adelante o hacia atrás carecía de importancia… el hombre camina siempre desde lugares inéditos.
(…)
Por qué no confesarlo. Empleamos nuestras vigilias en despedazar a nuestros enemigos. Es el deseo de venganza lo que nos desvela. El esqueleto del antagonista es la imagen que nos remansa el odio. Pero lo que hace soportable el insomnio es la fantasía de aplastar su cabeza, arrancar sus ojos y pisotear su mala sangre. Entonces fatigados recuperamos el sueño. El reposo no será sino un ahorro de fuerzas para las siguientes largas madrugadas. El programa de nuestras vigilias nos permite postergar durante el día nuestra bestial natura. Así como Las furias anteceden toda Divinidad, en las noches fundamos con sacrificios... las simientes de nuestra diurna civilización.
(…)
Saramago acaba de afirmar que sin la Biblia estaríamos mejor, y lo comparto. Sin embargo, debo confesar que pese a mis ideas políticas, siempre me sentí atraído por la categoría de “Pecado Original”. Saber que ésta no es sino una denominación de la conciencia política del Bien y el Mal, me entristece. Y cómo no… Un mito tan hermoso reducido a dos vulgares herramientas de trabajo.
(…)
Domingo familiar. Escuchando a mis padres el cuento de mi vida, me doy a pensar que es cierto: lo único inevitable en mí era nacer. Desde el alumbramiento no he parado de burlar la muerte. Un parto que costó tanto… una crianza acre en decepciones y un devenir accidentado e invicto. Y que según esto morir a los 30 años sería asunto de la muerte, no mío; accidente nunca destino.
Conque de mí se dice sin modestia “mi hijo el sobreviviente… el escritor”. Yo, esclavo del nacimiento y la escritura, quisiera jactarme pero no puedo.
martes 3 de noviembre de 2009
domingo 1 de noviembre de 2009
De... Solo de tierra
(La noche)
La quimera del perdón
el deforme olvido
Porque los hombres siguen siendo hombres
largo trecho bajo tierra
y al trote buscan lugar
en la circunsferencia.
Cada acre tiene su espanto
cada huella su difunto.
Cada hora su espacio ulcerado.
Sí
La imposible resignación
la desgastada clemencia
Porque los vivos huyen de la tierra
Ellos evitan comerse la raíz: carne de los suyos.
El malogrado milagro de estar invictos
Sin afecto ninguno.
Cierto,
cada temblor tiene
dolientes, cada socavón tiene su rosa
cada rama el pulso perdido
¡Ah la quimera del perdón
El impotente olvido!
I
En vano temo al aguijón de la tierra
Nunca se sabe por dónde su ponzoña ataca
Es con la mirada que ella seca
y te incorpora a su ancho lomo
Desdibujando tus contornos
Lentamente.
Porque la tierra se dice Una
mientras suma a su Yo
los átomo de tu ruina
En vano tiemblo, escondo sobre ella
mi perfil de humanidad
Recojo mi sombra, lavo mi cuerpo
En vano esquivo el escombro y su veneno
Nombro el río a toda hora
Digo Brisa y me consuelo
Soplo de aire contra el polvo
sacudo el polvo del verbo
En vano calzo mis pies
los protejo ante el acecho de la espina
La tierra pica con su mirar eterno
y se hace inmensa en nuestro hueso.
II
Pero también la tierra,
sigue siendo tierra,
muy adentro del río
¿Y quién es ella sino
la suma de hombres dormidos,
ahogados en el polvo?
Todo cuanto huye
sobre ella
Va hacia ella
es de ella en su círculo más céntrico
Sólo hay tierra
en los ojos del pez
humus en la sangre del escriba
roca en el fondo de los pájaros
Siglos de barro entre el acre de los muertos
Continúa siendo tierra
El solfeo estridente de la brisa
La senda de los mares
el hueso
hasta la lluvia en su derrumbe
Qué es sino concierto para
este transcurrir
infinita soledad de la tierra
La quimera del perdón
el deforme olvido
Porque los hombres siguen siendo hombres
largo trecho bajo tierra
y al trote buscan lugar
en la circunsferencia.
Cada acre tiene su espanto
cada huella su difunto.
Cada hora su espacio ulcerado.
Sí
La imposible resignación
la desgastada clemencia
Porque los vivos huyen de la tierra
Ellos evitan comerse la raíz: carne de los suyos.
El malogrado milagro de estar invictos
Sin afecto ninguno.
Cierto,
cada temblor tiene
dolientes, cada socavón tiene su rosa
cada rama el pulso perdido
¡Ah la quimera del perdón
El impotente olvido!
I
En vano temo al aguijón de la tierra
Nunca se sabe por dónde su ponzoña ataca
Es con la mirada que ella seca
y te incorpora a su ancho lomo
Desdibujando tus contornos
Lentamente.
Porque la tierra se dice Una
mientras suma a su Yo
los átomo de tu ruina
En vano tiemblo, escondo sobre ella
mi perfil de humanidad
Recojo mi sombra, lavo mi cuerpo
En vano esquivo el escombro y su veneno
Nombro el río a toda hora
Digo Brisa y me consuelo
Soplo de aire contra el polvo
sacudo el polvo del verbo
En vano calzo mis pies
los protejo ante el acecho de la espina
La tierra pica con su mirar eterno
y se hace inmensa en nuestro hueso.
II
Pero también la tierra,
sigue siendo tierra,
muy adentro del río
¿Y quién es ella sino
la suma de hombres dormidos,
ahogados en el polvo?
Todo cuanto huye
sobre ella
Va hacia ella
es de ella en su círculo más céntrico
Sólo hay tierra
en los ojos del pez
humus en la sangre del escriba
roca en el fondo de los pájaros
Siglos de barro entre el acre de los muertos
Continúa siendo tierra
El solfeo estridente de la brisa
La senda de los mares
el hueso
hasta la lluvia en su derrumbe
Qué es sino concierto para
este transcurrir
infinita soledad de la tierra
martes 6 de octubre de 2009
de Sólo de Tierra
Lo encontraron en el kilómetro 15
con un Cristo clavado en los dedos
Dios era su único lugar en la tierra
Aferrado a su balazo
Es menos que un cadáver en la vía
Fuera del camino, a un lado del tiempo
el cuerpo de este hombre arde sin deseo
Pasan los carros franqueando la carroña,
de un Cirio que advierte:
Curva peligrosa, zona de derrumbe
falla de borde, obstáculo en la vía
con un Cristo clavado en los dedos
Dios era su único lugar en la tierra
Aferrado a su balazo
Es menos que un cadáver en la vía
Fuera del camino, a un lado del tiempo
el cuerpo de este hombre arde sin deseo
Pasan los carros franqueando la carroña,
de un Cirio que advierte:
Curva peligrosa, zona de derrumbe
falla de borde, obstáculo en la vía
jueves 1 de octubre de 2009
de Solo de tierra
XII
Digo cartografía del dolor. Líneas trashumantes
Porque hay ciudades que se mudan
y sólo el acento de su llanto las delata
Yo no soy de aquí dice El Caquetá
desde la procesión
informe, con el éxodo en su vena
Colombia huye de sí misma
Cartografía del que por no mudar de piel
muda de bala
de
escaramuza
Patria que se lleva en la uña
tierrita del alma
fondeando la sed del perseguido
Mapa en el mapa
del que no viene ni va
y adopta la ciudadanía del camino
El himno de la fría noche
Que es su asilo
Y si preguntas al caminante
¿Dónde está la plaza, el mercado
en esta diáspora?
Se es Paisano del camino
mientras no te mata el camino
Cartografía que se muda
de nombre, se rebautiza
Toponimia de un Caín:
Ciudad del Decapitado
Villa masacre
Caudal del NN
Estatua del Nonacido
Mapa de Colombia
Bitácora de quien no pregunta
por la Capital
sino por el Cementerio.
XIII
¿Por qué imagino la muerte de Edwin López
un 12 de octubre, de viento agorero
A medio paisaje humedecido
A la hora exacta del Gallego?
¿Por qué se asemeja tanto
ese día al arribar de Carabelas?
Sepulcro que descubre
otro de cadáver de América?
¿Fue en octubre?
No.
Sin embargo esa misma nube negra ese hedor a pólvora
La misma mala sombra hubo en esta pequeña conquista
de su cuerpo. Luto de octubre en los diciembres.
Quizá por los perros de caza
Por la mueca en los espejos
Porque apestaba a Reyes nuevos
Todas las balas de Colombia
en su cabeza
desangrando por la idea
volvió sin prisa
Me Pareció un día de la raza
Cualquiera.
12 de octubre que
unos celebran con
Ternera muerta
Porque subió el
Producto Interno Bruto
en la estadística
porque otro funeral pagaba sus impuestos
Celebran con muchacho muerto
en los cuarteles
Edwin con su melena rota
descendiendo, inubicable
por el agujero de su cuerpo
¿Por qué imagino que
jugaba al ajedrez con Atahualpa
y se alistaba en el
ejército de los Tupac katarí…
Y parece que es octubre siempre
Y que los 12 sube a dictarnos los poemas
Lección de olvido… Solo de tierra?
Edwin que no es nadie ya
más que otra fosa
en el destruimiento de América
puño de tierra que empuja
la luz en las velas
sangre detenida golpe seco
en nuestras manos toscas
llenas de palabras
Digo cartografía del dolor. Líneas trashumantes
Porque hay ciudades que se mudan
y sólo el acento de su llanto las delata
Yo no soy de aquí dice El Caquetá
desde la procesión
informe, con el éxodo en su vena
Colombia huye de sí misma
Cartografía del que por no mudar de piel
muda de bala
de
escaramuza
Patria que se lleva en la uña
tierrita del alma
fondeando la sed del perseguido
Mapa en el mapa
del que no viene ni va
y adopta la ciudadanía del camino
El himno de la fría noche
Que es su asilo
Y si preguntas al caminante
¿Dónde está la plaza, el mercado
en esta diáspora?
Se es Paisano del camino
mientras no te mata el camino
Cartografía que se muda
de nombre, se rebautiza
Toponimia de un Caín:
Ciudad del Decapitado
Villa masacre
Caudal del NN
Estatua del Nonacido
Mapa de Colombia
Bitácora de quien no pregunta
por la Capital
sino por el Cementerio.
XIII
¿Por qué imagino la muerte de Edwin López
un 12 de octubre, de viento agorero
A medio paisaje humedecido
A la hora exacta del Gallego?
¿Por qué se asemeja tanto
ese día al arribar de Carabelas?
Sepulcro que descubre
otro de cadáver de América?
¿Fue en octubre?
No.
Sin embargo esa misma nube negra ese hedor a pólvora
La misma mala sombra hubo en esta pequeña conquista
de su cuerpo. Luto de octubre en los diciembres.
Quizá por los perros de caza
Por la mueca en los espejos
Porque apestaba a Reyes nuevos
Todas las balas de Colombia
en su cabeza
desangrando por la idea
volvió sin prisa
Me Pareció un día de la raza
Cualquiera.
12 de octubre que
unos celebran con
Ternera muerta
Porque subió el
Producto Interno Bruto
en la estadística
porque otro funeral pagaba sus impuestos
Celebran con muchacho muerto
en los cuarteles
Edwin con su melena rota
descendiendo, inubicable
por el agujero de su cuerpo
¿Por qué imagino que
jugaba al ajedrez con Atahualpa
y se alistaba en el
ejército de los Tupac katarí…
Y parece que es octubre siempre
Y que los 12 sube a dictarnos los poemas
Lección de olvido… Solo de tierra?
Edwin que no es nadie ya
más que otra fosa
en el destruimiento de América
puño de tierra que empuja
la luz en las velas
sangre detenida golpe seco
en nuestras manos toscas
llenas de palabras
miércoles 30 de septiembre de 2009
lamentablemente más de "Solo de tierra"
VII
Al fin que para este vértigo
nacimos, madre
Se nos premió con la caída
y el desmayo
Reinar en estos barros,
enmendar la estatua del ancestro
y cavar hondo el relicario
Al fin que estos derrumbes
heredamos
Se te dio en custodia
el precipicio
Bajar con la sangre de Dios
a reescribir la línea recta
de mi aullido
Al fin que es sombra de su otero
esta hendidura
De la materia de su vértigo,
Madre,
tenemos hecho el espinazo
VIII
Dije tierra,
te llamé tierra:
perfil de todos los abismos
imagen del prístino vacío
porque era tierra lo que arropaba
su desnudez
y desde allí me miraba
con sus ojos verdes de monte crecido
Dije tierra, tierra
porque temía descubrir tu nombre
entre las momias
Vi tus restos
y era la reliquia de un ángel
recién parido
Otra vez me traicionaba
El pánico
y te grité
Tierra de mi sangre negra
Y en ti bendije al país
que es el humus de los muertos
Perdón, que no supe
distinguir tus huesos en otros huesos
Perdón, que mi sangre
se acomoda, ofrece espacio a lo difunto
Mi vientre negro que es inmenso
como el acre de esta fosa
podría devolverles el latido
Sí,
te llamé y te bendije de raíz
al no encontrarte
y me conformé con este suelo
Porque había tierra en mi garganta
Hijo,
porque te veo acoplado a la tierra,
temblando
como antes en mi cuerpo.
Al fin que para este vértigo
nacimos, madre
Se nos premió con la caída
y el desmayo
Reinar en estos barros,
enmendar la estatua del ancestro
y cavar hondo el relicario
Al fin que estos derrumbes
heredamos
Se te dio en custodia
el precipicio
Bajar con la sangre de Dios
a reescribir la línea recta
de mi aullido
Al fin que es sombra de su otero
esta hendidura
De la materia de su vértigo,
Madre,
tenemos hecho el espinazo
VIII
Dije tierra,
te llamé tierra:
perfil de todos los abismos
imagen del prístino vacío
porque era tierra lo que arropaba
su desnudez
y desde allí me miraba
con sus ojos verdes de monte crecido
Dije tierra, tierra
porque temía descubrir tu nombre
entre las momias
Vi tus restos
y era la reliquia de un ángel
recién parido
Otra vez me traicionaba
El pánico
y te grité
Tierra de mi sangre negra
Y en ti bendije al país
que es el humus de los muertos
Perdón, que no supe
distinguir tus huesos en otros huesos
Perdón, que mi sangre
se acomoda, ofrece espacio a lo difunto
Mi vientre negro que es inmenso
como el acre de esta fosa
podría devolverles el latido
Sí,
te llamé y te bendije de raíz
al no encontrarte
y me conformé con este suelo
Porque había tierra en mi garganta
Hijo,
porque te veo acoplado a la tierra,
temblando
como antes en mi cuerpo.
martes 29 de septiembre de 2009
de "Sólo de Tierra"
Los ruidos
¿Qué suena como grito en mi espalda y hay tos de pecho en mi raíz? ¿Qué es? Dime,
¿quién me llama por mi nombre y es acre en su discordia?
-La tierra. Es tierra ennochecida y nada más.
¿Y ese hueso de nadie en que tropiezo siempre, ese nudo de voz entre las sienes
que me dice ven… quedáte? ¿Tú no sientes?
- El poco de tierra que nos queda.
Pero ¿quién tira para abajo esta sangre, y habla solo? ¿Qué es lo que llora como un hijo y pide leche ante mi sordo pecho, ante mi pecho seco? Ese ruido del mustio tallo. Ruido como golpe de metralla en las encías. Me conversa su último deseo. Ayúdame a ver. Y que se acalle.
-Es tierra ya a lo lejos. Qué importancia iba a tener si suena. Duerme
Tú no sabes, pero algo se anuncia y me arenga su decir: anda cava un hueco. Ruido que es más dolor cuando ritma en mi coro de sangre. Lo oigo y es conmigo si roza la estridencia de mi acento. Porque me lava los pies y me bautiza…
-Es la lluvia que se entierra apenas. Tierra desplazándose a sí misma. Sólo es barro que nace y suena como un hijo ausente cuando llega. Y no es sino ruido de Tierra. De tierra sola y siempre ajena.
¿Qué suena como grito en mi espalda y hay tos de pecho en mi raíz? ¿Qué es? Dime,
¿quién me llama por mi nombre y es acre en su discordia?
-La tierra. Es tierra ennochecida y nada más.
¿Y ese hueso de nadie en que tropiezo siempre, ese nudo de voz entre las sienes
que me dice ven… quedáte? ¿Tú no sientes?
- El poco de tierra que nos queda.
Pero ¿quién tira para abajo esta sangre, y habla solo? ¿Qué es lo que llora como un hijo y pide leche ante mi sordo pecho, ante mi pecho seco? Ese ruido del mustio tallo. Ruido como golpe de metralla en las encías. Me conversa su último deseo. Ayúdame a ver. Y que se acalle.
-Es tierra ya a lo lejos. Qué importancia iba a tener si suena. Duerme
Tú no sabes, pero algo se anuncia y me arenga su decir: anda cava un hueco. Ruido que es más dolor cuando ritma en mi coro de sangre. Lo oigo y es conmigo si roza la estridencia de mi acento. Porque me lava los pies y me bautiza…
-Es la lluvia que se entierra apenas. Tierra desplazándose a sí misma. Sólo es barro que nace y suena como un hijo ausente cuando llega. Y no es sino ruido de Tierra. De tierra sola y siempre ajena.
viernes 25 de septiembre de 2009
De "Solo de tierra"
I
A la luz de estos cuerpos
la tierra carece de sustancia
Oscura y hueca
se revela
No proyecta su sombra
No pesa
ante la luz
de estos cuerpos
Engendro del tacto
es luenga ensimismada
La atea casa de los terreros
que gira sin metro
en el verbo
se porta ciega.
Oscura ante el fulgor
de los difuntos.
ante la luz del hueso,
ante la lumbre de lo quieto
la tierra no es prodigio
no compensa
A la luz de nuestros muertos
carece de tiempo y de profundo
II
El silencio es la luz de los muertos
Arde, no ilumina
Y la tierra, una sola sombra
dando vueltas
Deslumbrada, sin promesas
Claridad del bosque
emanan los difuntos
es decir
agrietan el terreno
amargan la cosecha
espantan la lluvia
con su blanco aullido
También ellos se niegan
y pugnan por salir
al gran afuera,
No quiere la carroña
el reino anticipado
Arden, no transitan
los huesos
El silencio de la tierra
es lo que tiembla
lo que hierve
en el pecho de los muertos
III
La tierra principia en el cuerpo
Son hombres enterrados
los desiertos. Sangre que rueda adentro
del Reino
entre logos y soles caídos
entre hermanos
Fue un pueblo esta
sabana
de aquéllos latidos, polvareda
Primero fue el cuerpo
Y en su vértigo la raíz
se hizo tacto
Es tu ancestro
girando lo que miras
Tu costilla robada
dando vueltas
Tu memoria perdida
Tu vacío
Tierra que es la suma del cuerpo
Y que insiste en olvidarnos
IV
Y fue la tierra
el relámpago eterno
en el pecho de los muertos
Blanca la fosa
sin raíz
parece levitar en nuestra
cuita
Brillo que responde
a nuestro nombre
humus de la sombra más humana
Tierra que es latido
en la sangre seca…
cuerpo de la brisa primigenia
Y fue Fulgor de barro
Mediodía en el estiaje de los huesos
V
No hay lágrima ajena
en esta tierra socavada
Cueva que devuelve con su luz
a los caídos
Tiembla en la oración
sobreviviente
una vocal terrera
Late, en la mirada
de los hombres,
su fuego pasajero
No hay fósil que no te pertenezca
Ni ropa quemada bajo tierra
Ni espina dorsal
Diente
Fémur
Que no te falte hoy
Lágrima,
punta de luz que busca en la tierra
su perfil humano
vocal fósil
dilatada
para siempre
No existe un brillo
en estas fosas
que no te abrigue
por las noches
Sepulcros
que dan el ancho
de tus penas
restos que se abrazan a otros restos
y que de tanto girar se encuentran
Late en la lágrima tu raíz
Nada bajo tierra es ajeno
VI
Dices que la tierra gira
porque confundes
el movimiento con el grito
Que es mediodía
y todo pasa
Que va a llover más tarde
porque no escuchas
el gesto compungido
el mal sabor de la sal
que sabe a tierra
Se te distrae el alma
y ves caer
y presientes la fría noche
y ya no escuchas
las bendiciones
el aullido que te nombra
desde la hierba
en los potreros.
A la luz de estos cuerpos
la tierra carece de sustancia
Oscura y hueca
se revela
No proyecta su sombra
No pesa
ante la luz
de estos cuerpos
Engendro del tacto
es luenga ensimismada
La atea casa de los terreros
que gira sin metro
en el verbo
se porta ciega.
Oscura ante el fulgor
de los difuntos.
ante la luz del hueso,
ante la lumbre de lo quieto
la tierra no es prodigio
no compensa
A la luz de nuestros muertos
carece de tiempo y de profundo
II
El silencio es la luz de los muertos
Arde, no ilumina
Y la tierra, una sola sombra
dando vueltas
Deslumbrada, sin promesas
Claridad del bosque
emanan los difuntos
es decir
agrietan el terreno
amargan la cosecha
espantan la lluvia
con su blanco aullido
También ellos se niegan
y pugnan por salir
al gran afuera,
No quiere la carroña
el reino anticipado
Arden, no transitan
los huesos
El silencio de la tierra
es lo que tiembla
lo que hierve
en el pecho de los muertos
III
La tierra principia en el cuerpo
Son hombres enterrados
los desiertos. Sangre que rueda adentro
del Reino
entre logos y soles caídos
entre hermanos
Fue un pueblo esta
sabana
de aquéllos latidos, polvareda
Primero fue el cuerpo
Y en su vértigo la raíz
se hizo tacto
Es tu ancestro
girando lo que miras
Tu costilla robada
dando vueltas
Tu memoria perdida
Tu vacío
Tierra que es la suma del cuerpo
Y que insiste en olvidarnos
IV
Y fue la tierra
el relámpago eterno
en el pecho de los muertos
Blanca la fosa
sin raíz
parece levitar en nuestra
cuita
Brillo que responde
a nuestro nombre
humus de la sombra más humana
Tierra que es latido
en la sangre seca…
cuerpo de la brisa primigenia
Y fue Fulgor de barro
Mediodía en el estiaje de los huesos
V
No hay lágrima ajena
en esta tierra socavada
Cueva que devuelve con su luz
a los caídos
Tiembla en la oración
sobreviviente
una vocal terrera
Late, en la mirada
de los hombres,
su fuego pasajero
No hay fósil que no te pertenezca
Ni ropa quemada bajo tierra
Ni espina dorsal
Diente
Fémur
Que no te falte hoy
Lágrima,
punta de luz que busca en la tierra
su perfil humano
vocal fósil
dilatada
para siempre
No existe un brillo
en estas fosas
que no te abrigue
por las noches
Sepulcros
que dan el ancho
de tus penas
restos que se abrazan a otros restos
y que de tanto girar se encuentran
Late en la lágrima tu raíz
Nada bajo tierra es ajeno
VI
Dices que la tierra gira
porque confundes
el movimiento con el grito
Que es mediodía
y todo pasa
Que va a llover más tarde
porque no escuchas
el gesto compungido
el mal sabor de la sal
que sabe a tierra
Se te distrae el alma
y ves caer
y presientes la fría noche
y ya no escuchas
las bendiciones
el aullido que te nombra
desde la hierba
en los potreros.
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