lunes, 18 de marzo de 2013

XXXXXX



Y si te veo por última vez: me asombro
y acepto por olvido este féretro

Y si te alzo en hombros: te perdono
Mi asunto es con el monte que tropiezo

Y si te dejo caer
soy la verticalidad

y acepto por adiós este desplome

Sin vernos al fin, hermano
recibo este Amén como un silencio

Nuestro es lo ciego de la tierra
nuestro su sesgo
cuando nos colma
y desaparecemos.



domingo, 17 de marzo de 2013

AL ESCRIBIR SOBRE LAS PALABRAS




Si el destino de tu palabra
era no quedarse en ti

ahora que se ha ido
la posees para siempre

En un libro
antiguo,

en una conversación ajena,
la verás volver

Y si tu oficio es perderla
Tuya es la gramática del abandono

(La carencia que
es su forma de quedarse)

Al escribir sobre las palabras
Olvida todo lo que has dicho
Ten en cuenta nada más
su frágil transparencia

lunes, 17 de diciembre de 2012

PRONOMBRES PERSONALES



No vienen del lugar donde huyen
sino de la misma entraña de la huída
(su lado quieto)

Si de una parte son oriundos
es de ese apuro

 Nunca van hacia donde van:
la materia del viaje es su destino

Llegan a ti, como un
ladrido lejos,
bautismal

Ellos son lo que no pudieron
(en esto también son humanos)

Así el recuerdo
Así tu aniversario


Tampoco están donde se quedan
(tal es su temperamento)


Ni de un lugar preciso
ni de un tiempo exacto
te nombran

viernes, 26 de octubre de 2012




                   Gracias por los favores recibidos




A la memoria de Rodolfo Santana

1

La primera vez que vi La muerte de Alfredo Gris me sentí convocado a una tarea impostergable: reinventar un final para ese ciudadano X que, ahora lo sabía, moraba en todos los espejos cotidianos. No dejaba de interrogarme el significado de cada palabra, de cada personaje y, en especial, sobre el autor de ese retrato exacto de país. Como tenía 17 y andaba en busca de una identidad, un lugar en el alma humana desde donde emprender mis luchas, adopté como pseudónimo el nombre del personaje para adaptarlo a mi revancha personal. Soy de los que cree en el autor, del tipo de lector que busca, antes que cualquier otra referencia editorial, la foto del escritor en la solapa. Y al culminar la lectura vuelvo hacia el retrato de ese monstruo solitario para aplaudirle o reprocharle. Para interpelarlo y a veces con la expectativa delirante  de ser interrogado también por el autor. Rodolfo en todos posaba con lo mejor de su temperamento. El suyo: paradójico y dramático donde el sosiego se fundió con la pasión, la ternura con la violencia, el combate político con un amor casi ingenuo por la humanidad. No se puede ser un enamorado de la vida sin asumir como propias las ofensas y las traiciones que se cometen contra ella. Todo eso estaba en su palabra y en su mirada que no era por cierto vaga: además de ojos Rodolfo tenía puntos de vista.

2
Todo privilegio verdadero procede del azar. Sin negar lo que nos determina (la historia personal y colectiva, las circunstancias que enfrentamos, la voluntad de poder, etc.) hay algo de inexplicable en algunos acontecimientos. Muchos años después de ese encuentro virtual con Santana, de esa reunión imaginaria en el infortunado Alfredo Gris; y luego de recorrer toda su literatura fui premiado con su amistad. No fue difícil. El honor de conversar con él era gratuito: Rodolfo era generoso en eso de  encontrar (y crear) virtudes en los demás, claro que era estricto y exigente, desde el punto de vista ético, con sus amigos. Pero no había en él estigmas de su genialidad, a veces daba la impresión de no estar consciente de su alma única. Ese azar me dio el privilegio de editar sus últimos libros. Allí conocí por fin al obrero de la palabra. La despeinada y calma figura de las fotos era la envoltura de un espíritu superior destinado a hacer tangible (tanto como lo las palabras permiten) lo perfecto. Era un obseso del trabajo poético, un insatisfecho pero paciente buscador de expresiones y esto le daba un aire de romántico enfurecido. “Soy un obricida” me confesó en una entrevista para explicarme  las razones de su constante confrontación: “la realidad cambia… mis personajes también”. “El país se transforma, mi amor por él también” “el conflicto humano se reinventa y yo lo imito”, decía. Buscaba un lenguaje de la representación que en lugar de abolir la realidad la preñase de nuevos posibles. Así confrontaba con la misma pluma la injusticia del mundo hostil y la desmesura propia con que solía defender al hombre.
3
Rodolfo dirigió a partir de ese momento muchos proyectos como El Festival de Teatro de Caracas, El encuentro de guionistas, el Circuito de Salas, El Festival de Cine de Margarita, etc. pidiendo a cambio que no se le molestase con créditos ni exposiciones públicas porque esto lo distraía del trabajo: ¿Qué si era trabajador? estaba escribiendo nuevas obras y en sus ratos de descanso: corregía borradores viejos dejando para la hora de comer el oficio de poner en orden  sus próximos libros. Con todo le sobraba tiempo esbozando ideas para el 2013 o escribiendo cartas a los amigos. Nosotros somos el tiempo y siendo Rodolfo Santana mostraba su rostro generoso. Recibir correspondencia suya era un favor frecuente. La última que me hizo llegar tenía fecha de 07 de octubre y su título era  Poesía de los pueblos. Decía así: Bello poemario el de hoy…Dominando sobre los gestos, las palabras, los paisajes. A ver que se nos ocurre, poeta amigo. Te envío un abrazo. Ayer el azar quiso que eligiera yo su féretro. Madera transparente, sin marcas, lo más parecido a su voz, a su mirada, a su lucha, a su obra y su gana de cambiar el mundo.  Madera que lo cubra pero que deje nos lo deje ver. Y por templo  el Teatro Nacional lleno de amigos del aplauso sostenido de un país agradecido y este adiós que no es sino un ¡hasta cada rato!

jueves, 13 de septiembre de 2012

Juan Calzadilla: Especialista en toda clase de ambigüedades


Uno de los mejores escritores de este país no requiere prólogo. A fe de que  todo lo que se diga en su representación constituye  una injusticia o, en el mejor de los casos, mera tautología. Quizá por ello Juan Calzadilla no me dejó espacio blanco donde advertir su inteligencia y esa magistral forma  que el tiene de insubordinar esos objetos que unos llaman palabras. A ellas, a su desorden concertado, ha sobrevivido. Por ello su obra se hizo perdurable a pesar de que lo perdurable carezca hoy de vigencia. ¿Qué tengo yo que agregar a la historia de un sujeto que vive tachando su biografía con libros más vivos y diestros que él mismo? Nada. Señalo con el dedo la ruta de sus respuestas y, ya que la crítica le ha negado (surrealistamente) el Premio Nacional de Literatura, que los lectores hagan su trabajo.

Sr. Juan Calzadilla ¿quién es usted en realidad?
La carga de dobles que uno lleva a cuestas es pesada y no deja ver bien el camino ni la perspectiva desde la cual percibirnos tal como somos. Dada la imposibilidad en que me encuentro de abordarme desde afuera para tener así una idea bastante objetiva de mí mismo me veo impedido de hablar de mí como de un solo sujeto, plenamente identificado.  Sin contar que a veces nos convertimos sin saberlo en otros. Y en algunos casos también en monstruos.
Si usted fuera un perro qué pensaría de los hombres?
-Ya lo dije en cierta oportunidad en que, llevado por las circunstancias, a punto de ser mordido, en retaliación escribí estos pésimos versos dedicados a un perro: 

El trato con los demás es como el ladrido del perro.
Hagas lo que hagas para entenderlo, te es ajeno.
El ladrar tiene, sin embargo, ciertas ventajas:
Va en una sola dirección, del perro a ti.
En cambio, el trato con los demás
exige una respuesta:
Quiere que tú también ladres.

¿Por qué abandonó la realidad?
-Fue ella la que me abandonó. Justamente cuando, confundiéndola con un cobrador, le espeté la frase de Fernando Pessoa: “Realidad, vuelve mañana”. Y no  volvió más, ni mañana ni nunca.

¿Qué ilusión mantiene intacta?
-La de faltarle el respeto a la ilusión misma. También la ilusión de que si me fuera dado volver a hacer las mismas cosas, las haría de otra manera. Casi diría que de forma contraria para evitar el error que cometí creyendo que como las hice mejoraba la situación a mi favor. Pero no fue así. Las hice peor a como hubiera podido hacerlas en la reencarnación.

¿Cuál es su idea de la infelicidad perfecta?
-César Vallejo  dijo a este respecto algo interesante: “Murió mi eternidad y estoy velándola". Quizás desde esa perspectiva el poeta puede tranquilizarse pensando en que hay un punto de lo peor desde el cual es imposible seguir avanzando más hacia abajo.
¿Qué valor tiene para usted la soledad?
-Depende del  momento a que usted se refiera. Para el trabajo Intelectual constato que necesito de ella cuando requiero espacio para poder concentrarme en una tarea profunda, como escribir un poema o vagar libremente por un parque sin pensar en nada como creían los surrealistas. 

¿Para qué sirven las fronteras literarias?
-Podría dárseles mejor función a los géneros si se rompieran sus fronteras,  a fin de hacer de lo que se escribe una disciplina nueva, transdisciplinaria,  abierta. Por ejemplo, el hecho de  que se pueda escribir sin abrigar el propósito de que lo que se escribe sea un poema o un cuento y que no te detenga el prurito de la brevedad, la extensión,  la definición del género literario ni  el concurso literario.
Y poder navegar por todas las posibilidades que te permita el lenguaje

De cumplirse al pie de la letra la profecía Maya ¿con quién no le gustaría asistir a la hecatombe?
-El mérito en cuanto a desafección respecto a un político nefasto, morbosamente genocida y criminal y el más activo en este momento, pareciera tenerlo la señora Clinton. Con ella sólo se podría ir al infierno.
¿De los clásicos cuál no pudo terminar de leer?
-Todos. Pues ninguna lectura se agota en el cuerpo del texto. Y más en el caso de  los  libros clásicos, mientras  más se leen más se dificulta entender lo que sus autores ha querido decir. Y en averiguarlo se puede ir la vida entera. Entienda usted que son libros polisémicos, infinitos.
¿Que representa para usted el surrealismo?
-Nietzsche tiene a este respecto un aforismo muy revelador para alguien que como él estuvo lejos de conocer y  practicar el surrealismo: “La absurdidad es de la índole misma de las cosas”.
O sea que la realidad es surrealista.
¿Y usted que representa para el azar?
-Más bien es el azar el que representa para mí. Ya que es el dios mayor. El que decide sobre todas las cosas.
¿Por cuál ofensa se batiría en duelo?
-Por algo así como  la osadía de atreverse a comparar a uno con un genio. Cuando en una oportunidad un entrometido se acercó a Borges y le sopló al oído: “Maestro, de usted dicen que es un genio”, Borges,  ofendido,  le respondió: “eso son infamias”.
¿Cuántos espejos tiene en su casa?
-Por ahora uno  solo, de forma ovalada y enmarcado en el tipo de bejuco ondulado que se emplea para las mecedoras vienesas. Lo malo es que la capa de mercurio está permanentemente empañada. Y no he podido verme reflejado en ella sino como un borrón.
¿Qué tristeza justifica su humor?
-Ninguna. Salvo el humor mismo, que de por sí es triste.
En el amor  ¿qué  es más importante:  un buen diccionario o un plato de lentejas?
-Creo que podría ensayarse con esa asociación una fórmula  parecida  a la definición que de la poesía dio Lautreámont: El amor es el encuentro de un diccionario con un plato de lentejas en una mesa de disección.
Dicen los poetas que usted es un gran dibujante.
-Es sencillamente por sacarme de la competencia.
Los pintores dicen que mejor haría usted  ocupándose de la poesía.
-Es para evitar que les quite la mano. Y me envíen a alguna bienal sin tener de mi parte argumentos cómo justificarlo. Esto acabaría con mi carrera.
Los lingüistas lo acusan de haber dejado las palabras inservibles
-Por palabras inservibles entiendo que son aquellas que han dejado de tener uso en la conversación corriente. Buenas para los ejercicios de poesía retórica. Y para la  buena poesía que sigue  manteniendo su prestigio a costa del hecho, como decía Whitman, de estar escrita por buenos poetas.
Sus amigos del planeta tierra han muerto ya (sentido pésame) escriba el epitafio de la especie.
-Están muertos y no se puede decir que es como el acabose final donde todo para ellos tuvo fin. Están muertos y más bien parecieran dormir, como si nada de lo que su sueño abandona, como si lo que dejaron entre nosotros: Alegrías penas y todo lo demás no tuviera importancia ni valiera el grave esfuerzo de morir.
¿Cuál es el defecto que más le ha costado ocultar?
-La inconstancia. No he sido perseverante en nada que supusiera hacer la  misma cosa más de una vez. Puede notar que mis libros no son sólo desiguales, en caracteres, formato y en temática, sino que lo que digo en ellos es siempre distinto a  lo que dije en los otros  libros a pesar de que pudiera parecer que son una copia fidedigna de lo que ya dije.  Llego a un resultado, cambio de tema y me abalanzo hacia una puerta sin salida.
¿Qué es lo peor de no ser un pájaro?
-El hecho de que uno tenga que limitarse a pensar que volar es sólo imaginable para quien nació sin alas. He repetido mil veces  que  no envidio el vuelo de las pájaros sino su manera de ser libres.
En qué momentos se arrepiente de ser un poeta
-En casi todos los momentos. Partiendo de la idea de que hay dos maneras de ser poeta: Una: se es poeta solamente en el momento en que se escribe el poema. Y otra: Nadie es poeta antes de morir.
¿Lo peor de nuestra poesía?
-Que se escriban poemas como por una obligación contraída con el hecho de que ya se es autor de un primer libro. Como un acto absolutamente rutinario y doméstico. Desprovisto de alas.
Lo peor de nuestra poesía consiste en que su valoración y aprecio se cifra en la obra de aquellos que han ganado méritos y no de quienes tienen talento para alcanzarlo.
¿Cuál es su mayor frustración?
-Que de viejo tenga que ocuparme de hacer lo que ya había hecho de joven. Por ejemplo, dirigir un museo, administrar personal, tomar decisiones sobre lo bueno y lo malo ser jurado de los concursos y lector en un festival de poesía. Labores todas anticuadas y, peor aún, desprestigiadas.
¿De qué se siente orgulloso, en cambio?
-¿De qué me siento ufano? De poseer un currículum muy breve. Como éste: Juan Calzadilla: sujeto complicado, nacido  a mediados del siglo XX. Especialista en toda clase de ambigüedades.
¿Iría al lecho de amor si tuviera que traicionar sus ideales?
-Siempre que pudiera pensarse que los ideales son el verdadero amor.
Si gana la derecha venezolana y a usted lo extraditan bajo los cargos de insubordinación a la estupidez ¿Qué libro se llevaría a Guantánamo?
-El que iría escribiendo por el camino en el pasaje entre la celda y la guillotina.
Qué es lo que más abomina de este tipo de entrevistas
-El que uno, como entrevistado, no pueda salirse de las casillas.
Para los jóvenes poetas le pido escriba el onceavo mandamiento de la buena poesía.
-Manda al diablo: la versificación y la métrica. La impostación y la retórica.